El desarrollo se basa en el aprovechamiento de las potencialidades que tiene la región, destacándose la maderera y ganadera, sin dejar de lado a pequeños productores cuyos trabajos son verdaderas muestras de la cultura viva de la región: los artesanos.
El desarrollo de la Chiquitania es transversal al turismo y cultura, a la vez que el desarrollo implica la convivencia armónica con el entorno natural.
El mismo debe ser encarado creando mecanismos de fortalecimiento y promoción para la unidades productivas, que les permita generar autosostenibilidad y el reconocimiento de que sus productos tienen calidad.

